ITF: un impuesto imprescindible

Juan Torres López - Consejo Científico de ATTAC España

La puesta al día de los datos internacionales sobre transacciones financieras por el Banco Internacional de Pagos es una buena excusa para volver sobre los beneficios de los impuestos o tasas destinados a gravarlas. Pero en estas líneas me limitaré simplemente a poner de manifiesto la extraordinaria capacidad de captación de recursos que tiene este tipo de impuestos sobre las transferencias financieras (ITF), y no voy a entrar en el análisis de otras ventajas e inconvenientes que llevan aparejados.

Establecerlos parecía hace unos años un sueño imposible, aunque algunos premios Nobel tan poco sospechosos de radicalismo como James Tobin lo hubieran defendido hace ya cincuenta años. Es cierto que hoy día solo unos pocos países han avanzado en la práctica en esa dirección, aunque eso ya es significativo, pero es sintomático también que la propuesta ya no la hagan solamente los movimientos sociales u organizaciones de izquierdas, sino incluso muchos gobiernos conservadores.

Los Bancos y los grandes centros de poder financiero se oponen a ello tajantemente, difunden análisis que les achacan todo tipo de inconvenientes y hacen todo lo posible por abortar cualquier propuesta que se haga al respecto. Pero la implantación de impuestos sobre las transacciones financieras es cuestión de tiempo. Terminarán existiendo de modo generalizado y serán el inicio de una nueva era de relaciones y políticas financieras en el planeta.

A veces cuesta defenderlos, porque para la gente normal y corriente no es fácil hacerse una idea exacta de lo que representan las transacciones financieras, de las que solo una ínfima parte está vinculada a operaciones reales, de creación efectiva de riqueza, pues en su gran mayoría son puramente especulativas.

Para tener una referencia, baste saber que el Producto Interior Bruto mundial, es decir, el valor monetario de toda la actividad económica que se lleva a cabo en el planeta, es de unos 60 billones de euros y el de España de un billón.

Pues bien, según los datos que acaba de publicar el Banco Internacional de Pagos (aquí) solo en el mercado de divisas circulaban diariamente en abril de 2013 unos cuatro billones de euros. Si aceptamos que hay unos 250 días al año en que se hacen estas operaciones resulta que su valor total anual sería de unos 1.000 billones de euros, es decir, 16,6 veces más que el PIB mundial.

Pero a esas operaciones en el mercado de divisas habría que añadir, entre otras, las que se llevan a cabo mediante distintos tipos de productos financieros derivados de tipos de interés ‘over-the-counter’ (OTC), es decir, de modo bilateral entre las partes y no en mercados organizados. Según el Banco Internacional de Pagos (datos aquí) el valor diario de estas operaciones es de 1,72 billones de euros, lo que haría un total de 430 billones al año.

La suma de ambos tipos de operaciones sería, por tanto, de 5,72 billones de euros al día, o unos 1.430 billones al año en todo el mundo, es decir, 24 veces más que el PIB mundial.

Ahora bien, tal y como acabo de señalar, esa cantidad se refiere solo a las operaciones en los mercados de divisas y en los OTC, pero es evidente que en los mercados financieros hay otras muchas variedades de transacciones.

El cálculo mundial del valor de todas ellas es más difícil, porque habría que obtenerlo de la información que proporcionan todos los Bancos centrales, que es muy diversa y difusa. Pero para que nos hagamos una idea de su magnitud podemos presentar solamente el de las correspondientes a la Eurozona que ofrece el Banco Central Europeo.

Según éste último, el volumen total de las transacciones que se llevaron a cabo en el llamado TARGET 2 (que es sistema a través del cual se realizan todos los pagos y transacciones entre los bancos, los estados y los bancos centrales) en 2012 fue de 634 billones de euros (datos aquí).

Pero a esas operaciones habría que añadir las que se llevan a cabo a través del llamado EURO 1 (un sistema de compensación de pagos en euros entre bancos europeos) que tuvieron un valor aproximado de 58 billones de euros en 2012 (datos aquí).

Eso quiere decir que el valor anual de las transacciones financieras realizadas en Europa a través de los sistemas TARGET 2 y EURO 1 fue de 692 billones de euros en 2012.

Pero ahí no están todas las transacciones financieras que se llevan a cabo en la unión monetaria europea.

Si se añadieran otras operaciones como las de transferencias de créditos, las que realizan las centrales depositarias de títulos o las de los mercados de valores, posiblemente se doblaría la cantidad que se mueve a través del TARGET 2 y el EURO 1.

Pero simplemente considerando la más reducida que hemos calculado, se puede deducir que una tasa incluso muy baja, del 0,05%, permitiría obtener cifras fabulosas de recursos, tal y como se indica en el cuadro adjunto.

Posible recaudación anual que podría obtenerse con un impuesto del 0,05%

sobre Transacciones Financieras

Transacción

Ámbito

Valor anual (billones de €)

Recaudación con tasa 0,05%

(millones de €)

a) Operaciones en mercados de divisas Mundial 1.000 500.000
b) Operaciones OTC Mundial 430 215.000
c) a + b Mundial 1430 715.000
d) TARGET 2 y EURO 1 Eurozona 692 346.000
e) Total transacciones financieras en Eurozona (estimación) Eurozona 1500 750.000

Naturalmente, esa recaudación variaría según que el tipo que se aplicara fuese mayor o menor al 0,05% y del tipo de operaciones que se sometieran al gravamen, lo cual dependerá de su naturaleza concreta (pues no tendría sentido gravar algunas de las que forman parte de los flujos que he mencionado), de la dificultad que tenga gravarlas o del interés que se tenga desincentivarlas o en protegerlas.

En cualquier caso, la importancia y magnitud de los recursos que se podrían recaudar se entenderá mejor si se comparan con otros datos relativos a los principales problemas económicos europeos y mundiales. Por ejemplo:

- El déficit público total de los países de la Eurozona fue de 352.683 millones de euros en 2012 (datos aquí). Eso quiere decir que una tasa del 0,05% solo sobre las operaciones TARGET 2 y EURO 1 (que acabamos de decir que son más o menos la mitad de todas las que se realizan en los mercados financieros) sería suficiente para financiar el déficit (y eso sin entrar en si es o no legítimo seguir pagando un déficit que proviene en gran medida de intereses abusivos e injustificados). En cualquier caso, no se puede olvidar que el 84% de ese déficit público (294.412 millones de euros) corresponde a intereses de la deuda, es decir, que no se registraría simplemente si el Banco Central Europeo financiara directamente a los gobiernos, como es lo lógico que ocurra.

- Los recursos anuales necesarios para alcanzar los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas se cifran en unos 170.000 millones de euros anuales, de modo que con una tasa del 0,05% solo sobre las operaciones en los mercados de divisas se obtendría casi tres veces más de lo que hoy día se necesita y más de cuatro veces más si la tasa se aplica también sobre las operaciones OTC.

- Diversos organismos internacionales calculan que serían necesarios unos 70.000 millones de euros al año para acabar con el hambre en el mundo, que mata cada día a más de 40.000 personas. Eso representa menos de la décima parte de lo que se podría obtener con una tasa del 0,05% sobre las transacciones en el mercado de divisas y OTC en el mundo.

La enorme capacidad recaudatoria de estos impuestos justifica por sí misma su aplicación cuando todas las economías carecen más que nunca de ellos. También su menor coste de administración (casi 50 veces menor para obtener la misma recaudación que la de los que gravan la renta personal o el beneficio de las sociedades) y, por supuesto, su capacidad de frenar y desincentivar la especulación financiera que es el cáncer que en mayor medida produce hoy día las crisis económicas, la pobreza y el sufrimiento humano innecesario. Por no hablar, claro está, de la inmoralidad que supone que estas operaciones, en su gran mayoría dirigidas a aumentar mediante la especulación el beneficio de los más ricos del planeta, queden exentas de tributación.

Artículo publicado en Sistema Digital
Ganas de escribir

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A favor del ITF.

El Impuesto a las Transacciones Financieras,  que busca la asunción por el sector financiero de los costes incurridos en su salvamento, es una zancadilla a la especulación y un termómetro de la voluntad gubernamental.

Vivimos en un mundo globalizado donde la especulación financiera erosiona la economía real mientras los Gobiernos muestran una escasa preocupación por acabar con la corrupción que significa la existencia consentida de los paraísos fiscales, a pesar de múltiples declaraciones retóricas hechas al comienzo de la crisis de que había que suprimirlos y que combatir la evasión fiscal.

Para frenar la especulación y reducir, al menos, la utilización de los centros offshore es necesario aplicar con urgencia mecanismos correctores, mientras se construyen las alianzas internacionales que vayan posibilitando su erradicación. Una de las alternativas que la sociedad civil ha propulsado, para reforzar la equidad fiscal, constreñir la actividad especulativa y repercutir, en la crisis actual, al menos parte de los costes de salvamento del sector financiero, ha sido la implantación de un Impuesto sobre las Transacciones Financieras (ITF) de amplia base impositiva. Recientemente, desde la Comisión Europea se ha propuesto un ITF para Europa, restringida a ciertos productos financieros y con un determinado abanico de tipos, que supondría recaudar 35.000 millones de euros anuales. Un impuesto que, si se implantase, mitigaría la evasión fiscal y estabilizaría los mercados financieros, y cuya recaudación podría destinarse, entre otros destinos, a desarrollar programas de empleo, de cooperación internacional y a la lucha contra el cambio climático. Con esos 35.000 millones de euros anuales se podría compensar parcialmente los enormes daños causados a la sociedad por la industria financiera, principal responsable de la crisis.

Un acuerdo que se incumple

En enero de 2013, superando los escasos avances en la construcción europea y en la necesaria armonización fiscal, se firmó un acuerdo entre 11 gobiernos de la Unión Europea, entre ellos el Estado español, para la implantación de este impuesto por medio de la cooperación reforzada. Mientras se elabora una legislación consensuada entre los 11 países firmantes, este impuesto ya se ha implantado provisionalmente en Francia e Italia. Al mismo tiempo se han generado figuras fiscales en distintos países de la Unión Europea que gravan los depósitos y/o pasivos bancarios.

En nuestro país, hasta que no haya una ley que regule el impuesto, no cabe la posibilidad de que sus potenciales ingresos sean registrados en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2014, perdiendo la oportunidad de mejorar la recaudación fiscal haciendo que las finanzas contribuyan a reducir la brecha entre ingresos y gastos públicos. Pero nuestras autoridades, por la forma en la que están actuando, de forma remisa, sin tomar iniciativas y esperando que otros realicen propuestas, parece que están a la contra y sin voluntad de legislar impositivamente al sector financiero. Incluso ha habido declaraciones de los ministros Montoro y De Guindos amenazando con vetar la propuesta del ITF en los organismos europeos si no se reducen los tipos a aplicar y la base del impuesto, lo que supondría desnaturalizar totalmente la propuesta original de la CE. La razón esgrimida es el gran daño que este impuesto ocasionaría a la industria financiera

Los lobbies financieros no quieren el ITF

Esta inacción legislativa se produce en plena ofensiva por parte de los lobbies financieros contra el ITF. Es la manifestación de un sector financiero que con argumentaciones interesadas sin apenas base se resiste a tener que pagar impuestos por su actividad (no se aplica ningún IVA sobre las transacciones que realizan), pese a ser la que causó la profunda crisis en la estamos sumidos desde hace cinco años. En España, la tributación media del sector financiero en los años previos a la crisis no superó el 15%, por debajo de la tributación que soporta una renta media de una familia española.

Ante esta situación, la organizaciones integrantes de la Campaña ITF ya, contra los paraísos fiscales, exigimos a los 11 Gobiernos que se han comprometido a aplicar este necesario impuesto, y específicamente al Gobierno español, que se mantengan firmes en su decisión  frente a las  maniobras del lobby financiero y  atiendan, en su lugar, las reivindicaciones de una ciudadanía que demanda un ITF con una amplia base imponible, que permita diferenciar las prácticas de intermediación financiera de las ligadas a la actividad especulativa, redueiendo estas y la inestabilidad en el sector financiero y recaudar miles de millones de euros en ingresos que deben permitir ayudar a las personas más afectadas por la crisis económica.

Para conseguir que el posicionamiento del Gobierno español a favor del ITF refleje una auténtica voluntad política y presupuestaria, exigimos que el acuerdo de aplicación en España del Impuesto de Transacciones Financieras (ITF) tenga reflejo en los PGE 2014, emplazando al Gobierno a que presente cuanto antes el proyecto de ley que regule el mismo.

Las organizaciones integrantes de la Campaña ITF ya, contra los paraísos fiscales, seguiremos denunciando y llamando a la movilización a la ciudadanía española, mayoritariamente a favor del impuesto, si se produce una nueva dejación de responsabilidades del Gobierno español en esta decisiva materia para el futuro de la ciudadanía.

Madrid, 28 de junio de 2013

Firman este escrito:

Augusto Serrano. Secretariado de la Confederación Intersindical.

Candido Méndez. Secretario General de UGT

Cayo Lara. Coordinador federal de IU

Fernando Herrero. Vicepresidente de ADICAE

Ignacio Fernández Toxo. Secretario General de CC.OO.

Julio Salazar. Secretario General de USO

Luis Nieto. Presidente de la Plataforma 2015 y más

Miguel Gorospe. Alianza Española contra la Pobreza

Pedro Montes. Presidente de Socialismo 21

Ricardo García Zaldívar. Presidente de ATTAC España

Yayo Herrero. Coordinadora General de Ecologistas en Acción

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